sábado, 21 de marzo de 2020

Quédate en casa

Cuando miro hacia atrás
comprendo lo que hoy nos falta:
la libertad de vivir como nos apetezca,
los abrazos, los besos,
la cercanía con nuestras familias
a causa de un enemigo invisible
que está devastando vidas humanas.
Vivimos el momento,
el día a día.
Vivimos
una situación sin precedentes en la historia,
unos días terroríficos,
sin embargo,
aunque estamos solos frente al virus,
debemos estar unidos en la distancia
para caminar todos juntos
hacia la misma meta
que hoy es la vida.
VIDA, esa palabra
que hoy adquiere un sentido diferente
al que nos habíamos acostumbrado hasta ahora.
vidas de todos amenazadas por un virus...
Luchamos por nuestra existencia.
Así que hagamos lo que está en nuestras manos
para cuidarnos y cuidar a los demás.
Hoy el hastag #quedateencasa
resuena en nuestros cerebros,
hoy estamos a tiempo
de, con un pequeño gesto,
salvar a la humanidad.
Por favor:
Quédate en casa,
disfruta de los momentos que te ofrece la soledad,
o la compañía de tus seres más queridos...
pero no pongas en peligro
a los demás.


martes, 17 de marzo de 2020

Gracias

Este pequeño poema es un homenaje a quienes trabajan por nuestra salud, seguridad y comodidad, para que durante estos días tan duros no nos falte de nada a ninguno/a de nosotros/as. Gracias por estar ahí y por cuidarnos.

Nos protegéis con vuestros trabajos
estando en primera línea,
luchando contra un enemigo invisible.
Estáis ahí,
a nuestro lado,
con la preocupación
y tal vez el miedo,
pero con la valentía para luchar.
Veláis por nuestro bienestar
y este pequeño poema
es mi forma
de daros las gracias.

domingo, 15 de marzo de 2020

Un día en la playa (Cuento infantil)

Juanito era un niño de unos ocho años, moreno, con los ojos oscuros. Sus padres, que tenían vacaciones, se lo habían llevado a la playa. Juanito no había visto nunca el mar: le encantó lo azul y lo inmenso que era. Él quería ir a nadar al agua, pero su padre no quería que fuese solo, así que le acompañó a la orilla. Le preguntó: 
-¿Te gusta?
-¡Mucho, papá! -contestó Juanito. 
-Pues ya toca salir del agua, son ya las doce... y te puedes quemar. -Dijo su padre.
-¡No! ¡Yo quiero quedarme en el agua, me gusta mucho!
-¡Juanito, vamos! -Le dijo su padre- ¡Hay que salir!
-¡Que no! -Respondió Juanito y empezó a llorar, porque quería seguir en el agua más rato. 
Juanito no quería obedecer, pero su padre le dijo: 
-Al menos, vamos hacia la orilla, así no estarás dentro del agua. Te pones un poco de crema solar y hacemos castillos en la arena, ¿Qué me dices? 
Esto convenció a Juanito: se dejó poner crema y luego su papá y él estuvieron haciendo castillos de arena. Estuvieron trabajando durante dos horas. La gente que pasaba por allí, se paraba a mirar el castillo que estaban construyendo: ¡Era precioso! Habían hecho un puente levadizo y todo, el papá de Juanito era un artista. Cuando el castillo estuvo terminado, la gente les empezó a aplaudir: 
-¡Bravo, bravo! -Gritaban todos a la vez mientras aplaudían. 
Juanito estaba muy contento: había hecho algo con su papá que había merecido la pena. Mucha gente se acercaba a ellos y querían hacerse fotos junto a ellos y al castillo. Fue un día muy divertido. 
Un matrimonio, les invitó a comer. Les dijo: 
-¡Nos gustaría que comiérais con nosotros!
-¡Muchas gracias! -dijo el papá de Juanito- ¡Nos gustará mucho!
Cuando fueron al restaurante, estuvieron comiendo y hablando durante todo el tiempo. El señor que les había invitado se llamaba James, era americano y su mujer era sueca. Se habían conocido en la playa hacía ya muchos años, se habían enamorado y se habían casado. Sus hijos ya eran mayores y ellos vivían ya allí, en una casita pequeña, pero muy acogedora. 
Juanito se empezó a aburrir: se había acostumbrado a ser el centro de atención y empezó a portarse mal. Su padre le dijo: 
-¡Juanito! ¡Cuando los mayores hablan, los niños se tienen que comportar!
-¡Papá, vamos a jugar! -Le decía Juanito.
Su padre le dijo: 
-¡Pórtate bien o no iremos luego a ver el castillo de arena ni a bañarnos a la playa!
Fue entonces cuando aquellos señores, se pusieron a hablar con él: 
-¿Te llamas Juanito, verdad? -Le dijo el señor- Mi hijo también se llama así. 
-¡Ah! -Respondió Juanito- ¿Y dónde está tu hijo?
-Él está en Estados Unidos, vive allí. 
-¡Ah! -contestó Juanito. Y estuvieron hablando durante un rato. Juanito se tranquilizó un poco y empezaron a recoger. Cuando volvieron a la playa, el castillo seguía allí y la gente también: A todo el mundo le había gustado. Juanito les dijo a todos: 
-¡Lo ha hecho mi papá! ¡Es un artista!
Pronto cayó la tarde y el padre de Juanito le dijo que tenían que recoger. Se marcharon a casa dejando su huella en la arena, con el castillo, hasta que subió la marea y el castillo se deshizo. Se lo llevó el agua, como también las horas se llevaron aquel maravilloso día de playa. 





jueves, 5 de marzo de 2020

Viviendo sin miedo

No.
No tengo miedo
cuando el futuro
me mira directamente a los ojos
en silencio.
No tengo miedo
cuando tropiezo con una piedra
en el camino
y me hace caer.
No tengo miedo
porque después de cada caída
vuelvo a levantarme
y sigo caminando
con una sonrisa
confiando
en que el mañana será mejor
que el hoy.

domingo, 1 de marzo de 2020

Hoy es un día especial

Hoy es un día especial
porque estoy respirando,
porque estoy viva,
porque puedo recordar
todos los buenos momentos
que he vivido.
Hoy es un día especial
porque estoy disfrutando
de cada segundo que pasa,
porque te tenga o no a mi lado
estás ahí.
Hoy es un día especial
porque puedo sentir cada instante
y la esperanza
está junto a mí.

jueves, 20 de febrero de 2020

Cuando miro hacia atrás

Cuando miro hacia atrás en el tiempo,
veo en mis recuerdos tu sonrisa,
escucho tu voz en mi interior
y siento que estás a mi lado.
El pasado se vuelve nítido
y te veo, como en una pantalla
rememorando tu rostro.
Recuerdo cada instante que pasé contigo,
cada palabra que me decías,
cada sensación que compartías conmigo...
lo recuerdo todo.
Cuando miro hacia atrás en el tiempo
desde el presente,
te sonrío
diciéndole adiós al pasado
pero llevándolo siempre conmigo.


lunes, 17 de febrero de 2020

No estás

No estás
y ya ha pasado el tiempo,
sin embargo, te añoro.
Veo tus fotografías,
recuerdo momentos que hemos compartido
y rememoro tus palabras en mi mente
como si me las estuvieras diciendo ahora mismo.
No estás,
pero siento tu presencia
en mi corazón.